Decoración

Trabucando cajas de madera

15 Julio, 4.00 de la mañana, el chillido de los grillos y chicharras le despierta. Es hora de levantarse. Entre legañas y bostezos se viste. Ya apunto de marcharse, la voz de una niña le detiene.

-Papá, ¿puedo ir contigo?

– ¿Qué haces despierta? Anda vuelve a la cama que es muy pronto.

– Pero no hay cole….Por fi, por fi, quiero ir contigo.

– Vale… pero luego no vale decir que tienes sueño, eh. Vamos a trabajar.

– ¡Sí si si! Me portaré súper bien.

La niña emocionada, corre a vestirse. Sólo en las vacaciones de verano puede acompañar a su padre a comprar al Mercado de Abastos.

– “Es el sitio donde están todas las frutas y verduras del mundo mundial”  Le dice pegando saltos a su padre.

– Sí hay muchas, eh.  Mira que te gusta venir conmigo, te encanta.

– Sí Papá, es el sitio más guay del mundo mundial.

– Pues ¿a que no sabes qué? Hoy tengo cajas para trabucar.

La niña mira a su padre con los ojos abiertos como platos – ¡Oh! ¡Vamos a trabucar! ¡Vamos a trabucar! ¡Nos vamos hacer ricos!

El padre suelta una carcajada – Ja, ja, ja… hombre ricos no… Nos dan 500 pesetas por caja y llevamos dos, pero hoy nos pegaremos un buen almuerzo tu y yo.

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Quién me iba a decir que las cajas de madera en las que venían las naranjas que vendíamos en la tienda se iban a poner de moda…

Recuerdo con mucho cariño cuando acompañaba a mi padre al mercado de abastos a “trabucar las cajas”. Es la expresión con la que los del gremio llamaban a vender las cajas de madera en las que venía la fruta. El dinero que se conseguía por ellas no era mucho, pero yo vivía con especial emoción el hecho de conservar la caja lo mejor posible desde su llegada para poder venderla después.  Tan sólo las naranjas y algunas manzanas venían en cajas de madera, la mayoría de distribuidores y agricultores se habían pasado a las cajas de plástico más resistente y ligeras, por lo que con los años cada vez era más difícil conseguirlas. Hasta convertirse, a día de hoy en una pieza vintage de decoración.

No sé si seguirá existiendo el apartado donde poder vender y comprar las cajas de madera que había en el mercado de abastos de Valencia ahora llamado MercaValencia. Era un sitio gigantesto, una gran montaña de trozos de maderas procedentes de las cajas y un hombre que parecía pequeñísimo en la inmensidad  de esa pirámide de fusta encargado de llevar a buen término la trabucación.

Desde luego,  en el mercado aprendí muchísimo. Me divertía ver como se negociaba, los regateos, los miles de variedades de fruta y verdura del mundo mundial, las mujeres con los mandiles siempre llevando las cuentas y los mozos con carretillas llenas de cajas de género más altas que ellos haciendo malabares para no tirar nada al suelo.

Un sitio único.

Así que cada vez que veo una caja de madera me devuelve a esa niñez entre fruta y verdura y me recuerda el trabajo que hay de tras de cada uno de sus listones.

Espero que os gusten las propuestas que os traigo hoy para decorar con cajas de madera recicladas y hayáis conocido un poco más de mi 😉

...add wheels to a crate..make a table...

decorar-con-cajas-de-madera-makeupdecor-12

Crate Turned Tray

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Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer.